AJENA A LOS PROBLEMAS HUMANOS, LA PRIMAVERA ASOMA A NUESTROS HIDES.
En éstas épocas, globalmente complicadas para nuestra especie, que nos toca vivir, constatamos que a pesar de nuestras tribulaciones, la naturaleza sigue su curso inexorable.
Primero fueron las blancas flores de los cerezos y guindos, y ahora les ha tocado a las primero rosadas y luego blancas flores del manzano. Zorzales, currucas, mirlos y verderones, rivalizan en sus concursos de canto y amenizan la tarde lluviosa.
Allá arriba, en Saitoki, en el feudo de las águilas reales, el escandaloso y polícromo arrendajo, se enmarca entre los tonos fucsia y amarillo de los tomillos y las genistas, aqui conocidas como otakak.
Los tamborileos de los Picos picapinos se suceden por doquier. Éste macho exhibe su brillante y colorido plumaje, que contrasta con la amarilla flor de la mostaza silvestre.
Hasta las sobrias rapaces, se ven adornadas por las flores de la primavera. Las águilas reales de Saitoki y los busardos de Urbigain también estan en primavera.

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Esperamos veros pronto a todos sanos y salvos.







